Reflexiones.

Querido diario,

Que típico suena, como si tu me fueras a dar más vida con tus consejos y tus broncas, cuando lo único que haces es ayudarme a ordenar mis ideas en a saber que espacio de Internet... pero en fin, que a eso voy, a darte la tabarra.

Hoy ha sido un día de reflexión, sobre todo, una reflexión de los últimos siete años de mi vida, en los que me ha pasado de todo, y en verdad tampoco ha pasado mucho.

Mientras me pintaba las uñas, con un precioso color que me compré hace un mes en Kiko, y tras haber decidido que iba a merendar plátanos con gofio, que me saben a infancia y a dolor de barriga (sí, me sientan fatal los plátanos, pero me encantan), no pude evitar pensar en muchas de las cosas que he vivido en estos últimos años. Quien me oye parece que tengo 40 y tengo mas experiencia que el pupa, pero todavía soy una niñatilla de tres al cuarto con muchos sueños que, probablemente, nunca se cumplirán.

Hoy estuve hablando con mis compis de marketing sobre bodas, bautizos, comuniones y cueradas que nos daban en el cole, porque todos sabemos que en los coles de antaño, y probablemente los religiosos más que otros, se daban mas leña que misa, pero que no vengo a hablar de maltrato ni de religiones, sino de como nos cambia la vida.

Estuve durante trece años viviendo, o malviviendo según se mire, todos los días en un colegio religioso. Digo viviendo porque hasta día de hoy, siguen predominando los días en el colegio que lo que he vivido de puertas para fuera. Siempre fui una niña tímida, reservada, que nunca plantaba cara, pero que bien sentó salir de esa condena de mala suerte, y que bonito fue descubrir la educación pública y la libertad que eso conlleva.

La Escuela de Arte me dio vida, me dio experiencias, me dio a los amigos que tengo ahora, pero también tengo mal sabor de boca, pues me recuerda cosas que no quisiera recordar. Me recuerda a mi Tía Lili, que para mi siempre fue como una abuela, que muchos años después de que se fuera, supe el porqué de muchas cosas. Me recuerda a mi prima Fina, que tras muchos años de lucha, el cáncer se la llevó, y ha sido un pena, que llevo en mi interior y que seguirá conmigo todos los días de mi vida, en mi silencio y en mi soledad. Se me recuerdan a todos mis familiares que se fueron, que si empiezo a contar probablemente no pueda acabar, porque fueron muchos los que se fueron.

Me recuerda, probablemente, a la época más dura que pasaron mis padres, que ya la habían pasado putas, pero no a este nivel. El desempleo, las facturas, los estudios, la felicidad. Esos cuatro años se llevaron, probablemente, toda la poca felicidad que me quedaba entonces. Y también me recuerda a una persona que quise mucho, y que también es digna de admirar, Consuelo, la que fue mi tutora durante dos años, en esos horribles e interminables días, y que el verano de 2016 se la llevó.

Pero llegué a mi límite, pero el límite que te hace dar un giro de 180º para seguir viviendo. Lo dejé todo para buscar un cambio, para buscar la felicidad. Me enteré de que en el centro estaba el ciclo de Fotografía. Yo ya hacía mis pinitos con mis amigas, y ponía en práctica todo lo que mi padre y mis tíos me enseñaban, porque sí, es algo que viene de familia.

Después de dos años intentado entrar, lo conseguí, y os digo, que para mi, han sido los dos años mejores de mi vida. Que si nos ponemos extremistas, podría decir que he llevado casi 21 años de amargura en mi espalda, pero yo se que no es tan radical.

Fueron duros, era una prueba y una puesta a punto para lo que vendría después. Muchas veces le lloraba a mi madre por el estrés y el poco tiempo que tenía. Perdí mi vida social, pero gané la sinceridad de los amigos que se quedaron. Perdí kilos que luego hicieron rebote de mala manera. Gané dolores de espalda, fascitis plantar, dolores de rodilla, contracturas en cuello y hombros y mi vieja lesión en la muñeca se hizo notar. Trabajé como una loca, haciendo de todo para todos. Mi familia Made Now no la cambio por nadie.

Pero que bonitos fueron, llenos de lágrimas de risa, de inspiración, aunque sí, alguna que otra bronca hubo, porque convivir con tantas personas todos los días al final siempre pasa algo, pero que guay era cuando lo hablábamos y todo se solucionaba. Y que satisfactorio fue llegar el día de la exposición del proyecto final y decir, 'SE ACABÓ'. Me di cuenta, que después de esos dos años podría con todo y mucho más. Qué lo único que me había pasado en la vida, era que esta me había puesto piedras demasiado grandes para apartarlas en ese momento, así que decidí rodearlas y dejarlas donde estaban, aunque fuera por un tiempo.

Ese año también me enamoré, locamente, aunque se me pasó rápido, porque lo vi como imposible y sin vistas de futuro, y yo no estaba para mirar lo que podría pasar, sino vivir el momento.

De repente me sentí vacía e inútil, así que me volví a matricular en Bachillerato, a distancia, que maldita la hora y malditas las pocas ganas. Que antes de Navidad ya lo había dejado, porque sabía que era algo que no hacía por mi, sino por terceras personas. Así que decidí que tenia que hacer algo mientras buscaba trabajo como una loca de lo que fuera, que todo esfuerzo no sirvió para nada, porque después de un par de entrevistas, supe que no era el momento de volverse independiente.

Y encontré algo que hace mucha gente y que nunca había probado, los famosos cursos del paro. Encontré el de Gestión de Marketing y Comunicación, que siendo fotógrafa y teniendo mi poca experiencia, sabría que para el futuro me vendría genial saber gestionar mis RRSS y saber vender mi producto, es decir, mi ojo y mi "don" para la fotografía. Pero que tonta fui creyendo que solo era eso. Marketing son encuestas, estadística, empresas, relaciones públicas, ventas, merchandising (que no es lo que cree todo el mundo de camisas y bolígrafos), protocolo, organización de eventos, publicidad, plan de medios, briefing, y a la madre que los pario a todos no la tuvimos que estudiar de milagrito.

Pero oye, que bien sienta aprender cosas nuevas. Y que a pesar de que nuestra profe es la más despistada, que la nueva lleva horchata en vez de sangre, y todos los problemas habidos entre los compis, ahora mismo no los cambiaba por nada. Los desayunos con las chicas, las perversiones mentales con los Guapis, el restragar de mi compi de mesa de que fue al concierto de Bruno Mars y yo no (cada vez que lo dice lo odio)...

No queda nada para que se acabe y empiece mi verano. Siempre que termino alguna titulación me digo que no voy a seguir estudiando, pero quien sabe.

Querido diario, me he dado cuenta de que he ganado más que perdido, a pesar de todo lo malo, lo bueno siempre gana.
Hoy ya dí muchas pinceladas de mi vida, y otras las dejé en el tintero, así que no esperes que vuelva pronto.

19:11h, miércoles 21 de junio de 2017.

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